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Nueva, la revista del interior. 02-11-2005
Duérmete niño .

En más del 90% de los casos, los chicos que padecen de insomnio, no presentan problemas de salud; simplemente
tienen arraigados malos habitos que conviene revertir
para evitar consecuencias mas severas como dificultades
en el aprendizaje y en el crecimiento.
Duérmete niño...

 

El síntoma evidente de que los más chicos de la casa tienen problemas para dormir son las profundas ojeras de sus padres, quienes son capaces de hacer las cosas más curiosas con tal que su hijo concilie el sueño. Lo logran algunas noches, otras terminan “desmayados” sobre la cuna del bebé, que sigue jugando con su sonajero, como si nada. ¿Cuál es el perfil de quienes sufren insomnio infantil? “No es lo mismo insomnio infantil que problemas para dormir. Por insomnio nos referimos a aquellos bebés, en general, de hasta dos años, que tienen dificultad para dormirse solos, se despiertan reiteradamente durante la noche, tienen un sueño superficial o duermen un total de horas diarias menor al aconsejado para su edad”, define la doctora Mirta Ana Averbuch, médica neuróloga, directora del Departamento de Medicina del Sueño y la Vigilia del Centro de Diagnóstico TCba Salguero y del Centro de Investigaciones Médicas del Sueño –CIMS– que funciona en esa institución. “En más del 90% de los casos, se da lo que se conoce como insomnio por hábitos incorrectos, o sea, no producido por problemas de salud, sino por malos hábitos arraigados. Los trastornos de sueño por causas neurológicas, psiquiátricas u orgánicas, en realidad, no llegan al 5%”, señala la especialista en Medicina del Sueño, miembro fundador de la Asociación Argentina del Sueño.

Duérmete niño, duérmete ya
El insomnio infantil tiene consecuencias más serias que una noche en vela. “El mal dormir en niños, tiene una gran repercusión”, afirma el doctor Eduard Estivill, pediatra español, neurofisiólogo, director de la Unidad del Sueño del Instituto Universitario Deseux de Barcelona. “En ellos no se desarrolla debidamente la hormona del crecimiento, que se fabrica en las fases más profundas del sueño. Además, está comprobado que el niño que no duerme bien de noche no realiza los procesos de reparación neuronal que necesita durante el día, podría presentar dificultades en el aprendizaje y a veces suelen tener menor talla y peso”, añade quien es autor del libro Duérmete Niño y de Método Estivill - Guía rápida para enseñar a dormir a los niños.
El dormir de buena calidad, como lo llaman los entendidos, es fundamental, en especial, durante el primer año de vida. “Es imprescindible para algunas funciones corticales superiores como son el aprendizaje, la memoria, la estabilización del carácter y el humor. El sueño tiene un efecto reparador de todo lo que el cuerpo gasta durante el día. Es la fábrica de nuestro día. Los niños que llegan a la escuela cortos de sueño, no atienden, están más irritables. De ahí la importancia de reglar las horas de sueño nocturno, así como las siestas, cuando todavía deben hacerlas”, revela el creador del conocido Método Estivill.

Niños descansados, padres sin ojeras

“Si te portás mal, te vas a la cama”. Los padres no tienen idea del error descomunal que cometen cuando dicen esto a sus hijos. “El niño asocia cama con castigo”, asegura el doctor Estivill. “¿Cómo pretender que entienda que el sueño es bueno para él, si lo que los adultos le transmiten es que si hace algo malo, tendrá que irse a dormir?”, se pregunta quien desde 1976 trabaja e investiga el sueño en pacientes pediátricos. Permanecer con el bebé hasta que se duerma, suele ser otro error común. “En ese caso, el papá o la mamá se convierten en elementos que el niño asocia a su sueño, y si se despierta de noche, llorará angustiado porque ya no están ahí. Los padres no tienen que hacer de muñequito, porque el niño siempre los necesitará y a la larga, tendrán más problemas de inseguridad personal, porque tardaron más en despegarse de ellos”, afirma.
Otro de los errores que a veces cometen los papás es dejar que sus hijos se duerman mirando con ellos televisión o durante una reunión en medio de decenas de personas. Esto no es aconsejable. “Si se acostumbra a dormir con ruidos, puede que el bebé concilie el sueño, pero a costa de un dormir de mala calidad”, afirma Averbuch. “Durante el sueño, los ruidos ocasionan numerosos micro-despertares que no son recordados a la mañana, pero que fragmentan el sueño y no permiten que se alcance la etapa de sueño profundo que en los chicos, es la de la reparación física”, agrega y recomienda dejar la televisión, la computadora y los juegos de video fuera de la habitación, ya que retardan la llegada del sueño –más del 30 % de los niños tienen la TV y/o una computadora en la habitación, y un 8 % se duerme con la TV encendida–.

“El que duerme mal de bebé, dormirá mal a los 6 ó 7 años, son esos chicos que no quieren dormir en casa de otros.”

También es conveniente que los chicos no consuman bebidas cola seis horas antes de irse a dormir, ya que por contener altas dosis de cafeína, provocan despertares durante la noche, como el café en los adultos, y evitar, en las cenas, las bebidas con gas, porque producen cólicos. “Las carnes rojas también son llamadas despertadoras. Conviene comerlas en el almuerzo, y reemplazarlas en la cena por los alimentos que producen sustancias que contribuyen al buen dormir. Al famoso vaso de leche caliente que actúa sobre los núcleos del sueño, se agregan el pollo, pescado y las pastas no rellenas y el arroz que tienen hidratos de carbono”, comenta Averbuch, quien recomienda no darle la mamadera al bebé con el objetivo de que se duerma porque, enseguida se despertará. “La última comida debe ser dada fuera de la cama y si se durmió, hay que despertarlo para cambiarlo y prepararlo para ir a dormir, como parte de la rutina pre-sueño, que incluye también el baño, la cena, el tiempo para contarles un cuento, jugar a algo tranquilo, cantar”, indica.
Los especialistas suelen aconsejar a los padres sobre lo que tienen que hacer y lo que deben evitar para que sus hijos se acostumbren a dormir adecuadamente. De esto, Estivill, sabe bastante. Desde 1996, su Duérmete Niño –ya traducido a 17 idiomas–, en el que se explica un método para enseñar a dormir a los hijos, vendió en Argentina 60 mil ejemplares y un millón y medio en España, donde es best seller indiscutido. Tanto en sus libros, como en las conferencias que brinda alrededor del mundo, el doctor no se cansa de repetir que el sueño es un hábito que se aprende como cualquier otro. “Necesita de conductas que se repitan hasta que esté consolidado. Los papás deben saber que las cosas que tienen que ver con el dormir, tienen que permanecer estables durante la noche. Si el chico se acuesta en brazos y se despierta más tarde, en su cama, seguramente tendrá angustia y miedo de cómo llegó ahí. El bebé, como no entiende qué pasó, gritará, llorará y reclamará aquello con lo que se durmió: el cochecito, o los brazos o cama de sus papás. Por eso es importante que se duerma en su cuna, solo”, comenta la doctora Averbuch. También es importante que se acompañe al bebé mientras se le enseña a dormir. “Cuando se le va a enseñar a comer, no se le pone el plato delante y se le dice: ‘volveré dentro de dos horas para ver si has aprendido'. Lo mismo pasa con el dormir. Si dejamos que el niño llore durante horas y horas, captará que se lo desatiende. Hay que visitar su habitación a pequeños intervalos de tiempo, para que vea que no le abandonamos”, amplía Estivill cuyo método consta de algunas reglas básicas para padres que, si las aplican rigurosamente, tienen garantizado el éxito en más del 95% de los casos.
Por eso, para padres que quieren volver a dormir tranquilos y dejar de lucir terribles ojeras, la consigna es clara: revertir los hábitos incorrectos vinculados al sueño y reglar los horarios de su hijo durante el día y la noche. Así, la misión imposible de hacer dormir a los hijos se transforma para ellos, en la tarea posible de enseñarles a dormir para que crezcan sanos.

link: http://www.revistanueva.com.ar/00742/nota05/index.htm

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Si desea información adicional puede contactarnos.

info@dormirmejor.com

 

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