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Clarín (28/11/2004)-Pág. 42-43/Sección: Sociedad

DETECTAN QUE LOS ADOLESCENTES DUERMEN MENOS DE LO NECESARIO

Patricio Downes. pdownes@clarin.com

TENDENCIAS: ENCUESTA A 1.100 ALUMNOS DE ESCUELAS SECUNDARIAS PORTEÑAS Y DEL GRAN BUENOS AIRES: El promedio, de lunes a viernes, es de 7 horas, cuando lo ideal es 9. Muchos chicos reconocen que la falta de sueño les provoca bajo rendimiento en clase y dificultades para concentrarse y hacer tareas.

A media mañana, el pizarrón era para Renzo una imagen borrosa. Y la voz de su profesor sonaba como si estuviera en otra aula. En clase, este chico de 12 años vivía con sueño y aprendía poco. Por eso su mamá, Viviana Gómez, cortó por lo sano: lo cambió de turno. "Ahora va a la tarde. Volvió a dormir lo necesario, mejoró sus notas y hasta cambió su humor", cuenta a Clarín en su casa de La Matanza.

Esta combinación de falta de sueño, poca atención en clase, problemas de aprendizaje y malhumor es la misma que sufren miles de adolescentes durante el año lectivo.

Un estudio realizado sobre 1.100 alumnos -que cursan el secundario en Capital y Gran Buenos Aires, y tienen entre 12 y 19 años- detectó en ellos un déficit promedio diario de dos horas de sueño, de lunes a viernes.

Los chicos fueron encuestados desde junio a noviembre últimos por el Centro de Investigaciones Médicas del Sueño. Se verificó que el 80% duerme menos de 8 horas, que 1 de cada cuatro duerme menos de 6 y que el promedio general da 7.10. Además, la hora señalada para ir a la cama es la medianoche.

"La deuda de sueño se acumula y, en algún momento, se paga", señalan a Clarín Mirta Averbuch y María Celia Daraio, neurólogas del Centro y responsables de la investigación. Y agregan que "la adolescencia es una etapa con grandes cambios físicos y mentales. A esa edad, los chicos deberían dormir no menos de 9 horas o tal vez un poco más".

De acuerdo con el estudio realizado, durante el fin de semana los adolescentes duermen un promedio de 8 horas, aunque las especialistas advierten que esto, en sí mismo, no representa una mejoría: "Tienen horarios muy caóticos. Los domingos llegan a dormir de 12 a 18 horas seguidas". Y la hora de ir a la cama se estira, en promedio, a la 1.

A causa de la somnolencia, los alumnos encuestados admiten una merma en el rendimiento escolar (23%), dificultad para concentrarse (44%) y problemas para hacer las tareas y estudiar (53,1%), según relevó el informe. Esta falta de descanso nocturno, coinciden las especialistas, puede provocar también casos de hiperactividad diurna, irritación y brotes de violencia.

"Las autoridades educativas ya detectaron el problema y están preocupadas porque notan que los chicos se duermen en clase", dice Daraio. Para el director de Educación Media de la Ciudad de Buenos Aires, Domingo Tavarone, este fenómeno se produce por la multiplicación de estímulos. "A la noche, en lugar de ir a dormir temprano, se quedan pegados a Internet y a los videojuegos", opina.

El neumonólogo Daniel Pérez Chada, investigador del Hospital Universitario Austral, explicó a Clarín que los adolescentes necesitan dormir más de ocho horas para conseguir "un alto nivel de alerta diurno y un mejor rendimiento escolar".

El desacople se da porque, mientras el momento de ir a dormir es elástico, el de despertarse es inflexible. Al 65,9% de los consultados, la campanilla del reloj les suena antes de las siete de la mañana.

"De esta manera, al levantarse antes de lo que su cuerpo necesita, el adolescente termina perdiendo el último sueño, el que debe producirse durante la etapa final de un ciclo de nueve horas, y que es muy importante para fijar el aprendizaje. Es el período del procesamiento de la memoria: lo que pasa al disco rígido", explica Daraio (ver ¿Por qué...?).

Siempre según el estudio realizado, la mayoría de los chicos dijo que realiza antes de ir a la cama -o en la misma cama- actividades que "no favorecen el sueño", como mirar televisión, escuchar música, jugar con la computadora o juegos electrónicos, chatear o enviar o recibir mensajes escritos por celular.

Hay que tener en cuenta que los cuartos de muchos adolescentes de clase media se han convertido en gabinetes multimedia. Siete de cada diez consultados posee un equipo de música en la habitación; la mitad, un televisor y/ o una computadora.

Esto, dicen los expertos, desarrolla hábitos que afectan severamente "la higiene del sueño", como dormirse con la televisión encendida, el walkman en la oreja o escuchando música (una tendencia muy marcada en los chicos relevados). Para colmo, se suman otros factores negativos, como el consumo de estimulantes no ilícitos -entre ellos, las bebidas "cola", el café, el chocolate y el té- hasta poco tiempo antes de ir a la cama.

Según una encuesta realizada por Pérez Chada a 469 estudiantes de entre 10 y 16 años de una escuela de Paraná, el 57% de los chicos que dormían poco o con sobresaltos tenían notas por debajo de 6 puntos y serias dificultades en Lengua y Matemáticas.

María Elena Mazzola, especialista del Instituto FLENI , aporta un consejo para los chicos que van a la escuela a la mañana y se acuestan tarde. "Los que duermen poco durante la noche tienen chances de recuperarse. Alcanza con una siesta reparadora de no más de una hora".

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Nocturnidad

Horacio Convertini hconvertini@clarin.com

En los últimos años, la rutina de muchos hogares argentinos se ha ido deslizando casi imperceptiblemente hacia la medianoche. Los horarios de trabajo, flexibilizados, postergan la hora de la cena y de irse a la cama. La televisión estiró su "primetime" y varios de sus programas fuertes terminan después de las 24. La noche es el momento de Internet, porque ofrece servicios con tarifas más bajas. Por esto, la nocturnidad creciente de los chicos no resulta una tendencia en el vacío ni el rasgo específico de una tribu. Se trata de una expresión, tal vez la más llamativa, de los cambios que se han producido en toda la sociedad durante las últimas décadas.

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" De noche estoy más lúcida que de día "

A los 18 años, a Cecilia Luccisano no le alcanzan las horas del día para hacer todo lo que marca su agenda. Cursa con buenas notas el secundario en el Instituto Inmaculada Concepción de Lomas de Zamora y está preparando los últimos detalles para su fiesta de graduación. "Vivo con sueño", confiesa. Y admite que tendría que acostarse a las doce de la noche, "pero a veces me quedo estudiando hasta las 3 de la madrugada. De noche estoy más lúcida que de día".

En su habitación conviven el televisor, la PC y el equipo de música cerca de la cama. Y aunque no es fanática de las novelas, este año se enganchó con "Padre Coraje" y con "Locas de Amor", dos series que la empujan hasta la medianoche. Después, a caballo entre un día y otro, se sumerge en "Mar de Fondo" y después.... música, mucha música.

Durante el verano pasado, cuenta, descubrió el "maravilloso mundo de Internet", que la arrastró como un vendaval a horas y horas de chateo con amigas y con su novio Nahuel, "con quien estuve un tiempo peleada hasta que los mensajes cibernéticos curaron nuestras heridas de amor".

Y aunque le cuesta "un montón" levantarse temprano (el reloj suena con puntualidad cruel a las 6.15 para entrar a clase a las 7.30) dice que el año que viene cursará la Universidad a la mañana "porque me rinde mucho más el día".

Pero para estudiar sigue prefiriendo la noche: "Por ahí, de día, leo 800 veces la misma cosa y no me queda. De noche mi cabeza graba más", insiste.

Y repasa, con la velocidad de un rayo, sus actividades diarias: sale de la escuela a las 14 (los días que tiene gimnasia, más tarde) y de allí se va volando al club Racing, donde entrena con su equipo de vóley. Después viene la cena en familia y, antes de acostarse, un poco de tele, algo de chateo, lecturas y mucha música para seguir estirando la noche como si fuera un chicle

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" Sin los walkman, el sueño no llega "

A la madrugada, mientras Julián La Canale espera que llegue el sueño, envía y recibe mensajes por celular. Tiene 16 años, vive en Villa Celina, está a punto de terminar el 9ø año de la EGB San Carlos Borromeo y no ve la hora de que termine el año. "Para mí, la escuela es una obligación. Y levantarme a las 7 de la mañana me mata".

Cada cinco minutos suena el celular de este hincha fanático de River, con un mensaje nuevo. La mayoría, dice, los responde a la noche, después de cenar. "Me paso horas hablando con mis amigos", admite con sonrisa pícara.

Su mamá, Viviana, lo acompaña en el trasnoche. "Mientras Julián habla con sus amigos, mira Discovery Channel (porque es fanático de los dinosaurios) o juega con sus hermanos menores a los juegos electrónicos, yo aprovecho para leer. Ahora estoy entusiasmada con El Código Da Vinci", cuenta.

La rutina de Julián, de esperar el sueño con los ojos muy abiertos, incluye los walkman con buena música en las orejas, además del celular que "está abierto toda la noche a la espera de mensajes amistosos".

En su cuarto, la tele casi siempre está prendida: la pantalla devuelve la imagen de Tinelli, Los Simpson (repeticiones) y muchos videoclips.

"Me duermo escuchando música. Me gusta cualquier ritmo, aunque prefiero la marcha. Sin los walkman, el sueño no llega, no hay caso", dice, mientras lee un nuevo mensaje escrito en su celular.

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¿Por qué tienen que dormir 9 horas?

La neuropediatra y especialista en sueño del Instituto FLENI , María Elena Mazzola, afirmó que los chicos de entre 12 y 18 años deberían dormir de 9 a 9.20 horas diarias. El promedio es superior al que necesitan los chicos de entre 7 a 11 años y al de los adultos. "La mayor demanda de sueño de los adolescentes se debe a cuestiones hormonales y fisiológicas", explicó a Clarín .

Además, dijo que durante esa edad se debe proteger más los llamados sueños REM (por la sigla en inglés "movimientos oculares rápidos"). Suelen darse sobre todo durante las últimas horas de descanso nocturno y son necesarios para fijar el aprendizaje.

Durante las horas de sueño nocturno, sostuvo, el ser humano alterna los niveles diferentes de sueño REM y no REM que se suceden en ciclos que duran entre 90 y 120 minutos. Una noche tiene de cuatro a seis ciclos. El sueño no REM se caracteriza porque las señales del cerebro, músculos, corazón y respiración son más regulares, y la persona no sueña, aunque experimenta imágenes aisladas.

En cambio, en la etapa REM se verifica un rápido movimiento de los globos oculares, mayor actividad cerebral y señales más irregulares. Es la fase más profunda y en la que se sueña.

Los dos niveles de sueño se van alternando, pero como el sueño REM es más frecuente en el período final de la noche, es necesaria su preservación. Y los que duermen menos horas de las necesarias, se lo pierden.

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Vacaciones con horarios caóticos

Durante las vacaciones, los adolescentes suelen dormir más, pero "en forma caótica". Como no tienen la obligación de levantarse temprano para ir al colegio, prolongan la nocturnidad. Y esto, coinciden todos los especialistas, tampoco es bueno.

La médica Mirta Averbuch señala que "cuando los chicos se acuestan muy tarde, a pesar de dormir más, lo hacen mal y con un sueño muy superficial". Y explica que luego de la caída del sol y con las primeras sombras de la noche, el cuerpo segrega naturalmente melatonina. "Al oscurecer, el cerebro ordena enviar torrentes de melatonina a la sangre para inducir al sueño. Con el sol del nuevo día, ese flujo se interrumpe, por lo cual el sueño que comienza de madrugada es de mala calidad. No se producen las mismas hormonas ni el cerebro descansa igual".

La doctora María Elena Mazzola aporta: "El sueño perdido durante la noche no se recupera durmiendo de día. Por lo general quedan secuelas de malhumor, irritación y agresividad". Y aconseja evitar las siestas prolongadas y a última hora de la tarde, porque retrasan la hora de conciliación del sueño nocturno.

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Recomendaciones

Para que los adolescentes duerman más y mejor, los especialistas se ponen firmes: hay que sacar de sus habitaciones el equipo de música, la tele, la computadora y los juegos electrónicos.

Daniel Pérez Chada, del Hospital Universitario Austral, afirma que si el chico tiene sueño irregular y con ronquidos, lo ideal es consultar con el médico. Y una vez descartada la causa orgánica, recomienda concentrarse en los hábitos de sueño. La siguiente es una lista básica para tener en cuenta:

Respetar los hábitos de sueño ordenados: acostarse y levantarse a la misma hora. Y dormir 9 horas por día.

Usar la cama para dormir y no para comer, mirar tevé o usar los jueguitos, porque de lo contrario deja de ser un lugar que el cerebro asocie con dormir.

Después de las 6 de la tarde, evitar el consumo de estimulantes, como té, café, chocolates y bebidas cola.

Armar rutinas que favorezcan el sueño, como las lecturas antes de dormir, y evitar el uso de computadoras, el chateo, celulares, juegos electrónicos y otras actividades estimulantes.

Si desea información adicional puede contactarnos.

info@dormirmejor.com

 

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